Pizarra digital para el almacén: precios del día sin tiza
En muchos almacenes del campo de Almería hay una pizarra de tiza colgada en la entrada o al lado del muelle. La que cada mañana alguien rellena con los precios de las alhóndigas del día anterior, para que el equipo de selección y los transportistas la vean al pasar. Es un sistema barato, sin cables y a prueba de fallos. Lleva funcionando veinte años.
Y aun así, tiene tres problemas conocidos: hay que subirse a una silla para escribir arriba del todo, los números se borran con cualquier roce, y solo cabe una alhóndiga por columna porque si pones más se vuelve ilegible. Cuando el género se mueve y la cotización fluctúa, la pizarra de tiza se queda corta.
Este artículo va de cómo dar el salto a una pizarra digital sin perder la sencillez. Sin instalar nada raro, sin un panel de control de NASA, y sobre todo sin que te haga falta un técnico para encenderla cada mañana.
La idea: una pantalla, un dato grande
La pizarra digital del almacén no es una "app". Es una pantalla, una vieja tele o un monitor reciclado, conectada a un móvil, una tablet o un mini-PC, mostrando una página web a tamaño completo. En esa página web tienes:
- El producto seleccionado (tomate, calabacín, pimiento, lo que cultive el almacén).
- Una matriz: filas las alhóndigas, columnas los cortes (primera, segunda, tercera). Cada celda con el precio del día en céntimos por kilo.
- Letras grandes: que se vean desde la otra punta del muelle.
- Actualización automática: al entrar a primera hora, los precios del cierre de ayer ya están cargados.
Eso es todo. No es un panel de Bloomberg, no es un dashboard. Es la pizarra de toda la vida, en pantalla, sin tiza.
Lo que ganas frente a la tiza
Si la pizarra de tiza te funciona, el cambio no es por modernez. Es por tres cosas concretas:
Histórico. La pantalla digital guarda lo que pasó ayer y antes de ayer. Si esta mañana ves que el corte primera está a 1,20 y quieres saber cómo iba la semana pasada, miras el histórico y sale. En tiza, lo que escribiste el martes pasado ya lo borraste el miércoles.
Más alhóndigas a la vez. Una pizarra de tiza con ocho alhóndigas y tres cortes serían 24 números. Imposible escribir eso a mano todas las mañanas. Una pizarra digital pinta los 24 sin esfuerzo y los que falten salen en gris.
Una sola fuente para todo el equipo. El móvil del encargado lleva la misma pizarra que la tele del almacén. La pantalla grande la ve todo el mundo, la pequeña la consulta cada uno en el momento que la necesita. Y la tendencia (la gráfica de los últimos 10 días) está siempre a un toque, no en la libreta de nadie.
Lo que no debe perder
Si la pizarra digital empieza a pedir contraseñas, menús anidados y "configuración avanzada", se va al traste. Las cosas que sí o sí tiene que mantener de la pizarra de tiza:
- Encendido al instante. Llegas, enciendes la pantalla y la pizarra está ahí. Nada de logins ni de "esperando datos".
- Lectura sin manual. Filas alhóndigas, columnas cortes, el precio en grande. No hace falta explicarle a nadie cómo se mira.
- Inmediatez. Si la alhóndiga publicó a las 16:30, la pizarra lo tiene a las 17:00. Si tu sistema espera al día siguiente para refrescar, es una pizarra del día anterior, no del día.
El detalle de las pantallas viejas
Una cosa práctica: la pantalla del almacén casi nunca es nueva. Es la tele que sacaste del comedor cuando compraste una más grande, o un monitor que sobraba del despacho. Eso es bueno y es malo:
- Bueno: la pizarra digital se monta con poco dinero. Una tele de 32 pulgadas vieja, un cable HDMI y un Fire TV / Chromecast / mini-PC barato. Total: lo que cuestan tres bolsas de fertilizante.
- Malo: la tele no tiene táctil, no tiene teclado, no se puede manejar desde la propia tele. Por eso el "control" de la pizarra (cambiar el producto, ver el histórico, marcar favoritos) tiene que hacerse desde otro dispositivo (el móvil del encargado, una tablet del despacho).
Esto se resuelve con una idea sencilla: la URL de la pantalla es pública dentro del almacén (no necesita login, solo muestra precios públicos, no enseña ventas ni datos privados). Cualquiera con WiFi del almacén puede consultarla. Y los ajustes (qué producto se enseña, qué corte se destaca) se guardan en el lado del usuario que entra con su cuenta desde su móvil.
Variantes que dan juego
Una vez tienes la pizarra digital funcionando, se le pueden hacer cosas que la de tiza no permite:
- Modo "tendencia": cada cinco segundos rota entre la matriz del día y la gráfica de los últimos 10 días.
- Modo "alerta": cuando un corte supera o cae por debajo de un umbral, parpadea o se marca en color.
- Modo "doble producto": si el almacén maneja tomate y pimiento, alterna entre los dos cada minuto.
- Modo "favoritos primero": arriba las alhóndigas a las que el almacén suele llevar, abajo el resto.
No es obligatorio. La versión 1.0 es la matriz, en grande, con los precios del día. Lo demás se va añadiendo si hace falta.
¿Y la conexión?
Una preocupación razonable: ¿qué pasa si se cae internet? La pizarra digital depende de que la web siga viva. Hay dos respuestas:
- Si se cae internet, se queda el último dato que vio. Si la pizarra cargó a las 17:00 los precios del cierre y a las 18:00 se cae la conexión, los precios siguen en pantalla. La pizarra de tiza también se queda fija si te quedas sin tiza.
- El uso típico es mañana temprano. Es cuando se mira para decidir qué llevar. La conexión puntual de la mañana es lo que importa, no la continuidad durante 24 horas.
Para un almacén con conexión razonable (fibra o 4G del móvil), esto no es un problema en la práctica.
¿Quién la lleva?
Otra ventaja sutil: la pizarra de tiza tiene un dueño, el que se sube a la silla cada mañana con la tiza. Si ese día no está, la pizarra está vieja. La pizarra digital no tiene dueño: tira sola de los precios cuando salen. El encargado puede estar en otra finca y la pizarra del almacén está al día.
Si quieres, igualmente puedes nombrar a alguien para que revise que los precios cuadran y para que avise si algo raro pasa. Pero ya no es una tarea diaria con riesgo, es una revisión semanal.
Cómo encaja en TuInvernadero
La Pizarra de TuInvernadero está pensada justo para esto. Recoge cada tarde los precios de las principales alhóndigas, los guarda en histórico, los enseña en matriz alhóndiga × corte para el producto elegido, y se puede dejar abierta en una pantalla grande del almacén o consultar desde el móvil. Es PWA, así que se instala en el iPhone como una app cualquiera y abre en pantalla completa. Si quieres entender mejor qué significan los cortes y de dónde salen esos precios, lo contamos aquí.
No reemplaza a la tiza si la tiza te funciona. Pero cuando la pizarra del almacén empieza a quedarse pequeña, este es el paso natural: una pizarra que no se borra, que guarda lo de antes y que se actualiza sin que nadie tenga que subirse a la silla.
Gratis durante la beta. Si te encaja, te apuntas a la lista y te avisamos.